miércoles, 27 de febrero de 2013

Carrusel veneciano.

Hace poco más de dos semanas que recibí una invitación en la que decía:

"Estimada Viana:
Nos agrada comunicarla que está usted invitada a nuestra próxima fiesta que será en un mes justo.  Pasarán a recogerla a las siete de la tarde. Nuestras celebraciones siempre tienen un tema y esta vez será el baile veneciano. No necesita acompañante puesto que es quien le ha enviado esta invitación.  Esperamos impacientes su respuesta.
Ciao, bella"

Mi cara al abrir la carta, con esa perfecta caligrafía,  ese papel rugoso pero suave a la vez, sin remitente y sin firma. .. Fue tan extraño todo que estuve a punto de decirles que no iba pero siempre quise asistir a un baile así,  con máscaras, con grandes trajes. Era un sueño que se haría realidad.
Faltaban solo dos malditas semanas para el baile.

Dos días antes del baile debía ir a probarme el vestido por última vez. Lo que mas odiaba del vestido que me habían pagado era que debía llevar corsé y lo odio. Pero supongo que, por un par de horas no me moriré.

El vestido me quedaba a la perfección.  Era gris, con pequeños detalles en azul y rojo, también tenía pequeñas piedras negras las cuales hacían que el vestido brillase más si pudiese. Iba pegado en toda la parte de arriba y al llegar a la cintura se abría de una manera espeluznantemente precioso.
El pelo iría suelto y con tirabuzones , nada de recogidos extraños.
Lo que más miedo me daba de todo era no saber quién era mi acompañante.
Bajé con cuidado las escaleras,  no quería caerme con aquel can-can y destrozar aquella maravilla de persona que, sin poder creerlo, era yo.
Cuando abrí la puerta, lo primero que me encontré fue un gran ramo de tulipanes rojos y después,  cuando apartó el ramo de tulipanes me encontré a la persona que, curiosamente,  me negué a que fuese él.

-¿Me concedería el baile de esta noche, por favor?
+Bueno, estoy vestida, peinada y maquillada para la ocasión. ¿Por qué no?
-¿Me dejas decirte un cumplido?
+Adelante.
-Esa máscara hace que te resalten más los ojos verdes esmeraldas que tienes,  bella. ¿Preparada para la mejor noche de su vida vida en el carrusel veneciano?

jueves, 7 de febrero de 2013

Memorias de un peluche.

Me encuentro sentado en la cama de Ana, rodeado de todos los otros amiguitos de ella. Estoy oyendo como Ana llora en el baño. Tiene 16 años. Quiero ir a abrazarla y decirla que recuerde su pasado. Quiero que recuerde ese día que me compró cuando ella tenía a penas 3 años. Quiero que recuerde cómo me presentaba a sus amigos del colegio, cuando tomábamos té con Barbie y Ken. Quiero ir y decirla que recuerde esas veces que me contaba con 10 años que quería casarse y tener 5 niños. Necesito que recuerde el cómo con 14 años venía y me contaba que el mundo era una mierda pero que le gustó encontrarme, que aunque sea un peluche, siente que estoy vivo. Cuando viene a la habitación corre a la cama y se tira encima de todos nosotros. Con la cara hundida en la almohada me busca a tientas y cuando me abraza me dice "Teddy, nunca te enamores, ¿vale? Pueden romperte el corazón". Quiero decirla que no se preocupe, que encontrará a su príncipe azul.
Ana fue haciéndose mayor, fue a la universidad y ya tiene el diploma de licenciada en medicina. Soy un peluche que tiene muchos años pero me siento muy orgulloso de ella.
Ana se ha casado hoy. ¿Sabéis cuál ha sido una de las condiciones para casarse? Que yo presidiera su cama.
Ana ya tiene 5 hijos, me recuerda a esa conversación que tuvimos de pequeños... Ahora pertenezco a Phoebe, su hija mayor. Quiere que la acompañe en su vida como estuve en la de Ana.
He vuelto a vivir con Phoebe lo que viví con Ana. Son iguales y la verdad, no me importa que ahora su hija sea mi "dueña".
Hoy ha venido Phoebe llorando a la cama, ha dicho que mamá ha muerto y que sabe lo importare que era para ella así que ha decidido enterrarme con ella. Puede que ahora Ana esté muerta y que yo vaya a morir también. Pero sé que sus hijos estarán bien y que no hace falta que yo me quede aquí.
Hoy Ana y yo hemos muerto pero estaremos juntos, en el más allá, cuidando de todos.