domingo, 28 de abril de 2013

Sin tu presencia.

Te necesito. Te necesito y sin embargo no estás.
Necesito que tus brazos me rodeen, que apoyes tu barbilla en mi hombro, que sonrías después de darme un beso detrás de la oreja y me susurres un "te quiero" mientras tus labios rozan mi oreja y hace que los pelos se me pongan de punta.
Hoy es uno de esos días en los que te extraño demasiado y no estás.
¿Por qué? Porque decidiste marcharte y dejarme sola.
Hoy quiero desaparecer porque mi cabeza no para de reproducir ese día en el que tuviste el valor de decir "te quiero pero esto no va a ninguna parte. Es mejor que nos demos un tiempo. Un tiempo largo." Y sé que ese tiempo largo significa un para siempre.
Pero aquí me tienes hoy, recordándote una vez más. Deseo irme de esta ciudad que tanto me recuerda a ti pero no puedo abandonar todo como hiciste tú.
Me prometí superarte sin problemas, pero supongo que siempre estarán presentes; pero eh, llevo dos años aguantando sin ti. ¿Por qué no toda una eternidad?
Decido salir a la calle por mí misma después de varios meses.
Me siento con fuerzas para salir y, por si el destino quiere, verte y saludarte.
Nunca pensé que realmente fuese a superarte pero después de dos años de depresión, ¿qué me quedaba?
No podía quedarme toda la vida en la cama acostada porque tú decidieras dejarme.
Me merezco ser feliz tanto como tú.
Salgo a la calle y el aire me da de golpe en la cara. Es frío, pero me hace sentir viva, que aún sigo en esta mierda de mundo.
Quiero ir a mi sitio, a nuestro sitio. ¿Te acuerdas?
No, no creo que lo hagas, pero yo sí.
Sigo caminando hacia ese puente en el que nos vimos por primera vez.
Tengo miedo de ir, derrumbarme y volver al principio de esta depresión. Pero sé que no será así. He cogido fuerzas estos dos años que he estado en casa y soy fuerte, lo sé.
Voy mirando cómo las parejas que pasean, son felices. Muchas parejas son jóvenes, otras no tanto y a pesar de todo, han seguido juntos.
No me he parado a mirarme en el espejo. He cogido lo primero que he pillado. Hasta la ropa me recuerda a ti, a alguna tarde juntos, alguna cena. A algo en lo que tú estabas presente.
Estoy al principio del puente. Parece que no hay nadie.
Me asomo a la barandilla y dejo que el aire helado me golpee en la cara y mueva a su antojo mi pelo.
Cierro los ojos y me aferro a la barandilla.
No quiero que nadie me saque de este lugar.
Me siento libre, me siento llena, me siento yo aunque sólo sean durante unos segundos.
Abro los ojos cristalizados. No me importa porque las lágrimas no caen por mis mejillas.
Miro a la izquerda y no hay nadie.
Miro a la derecha y ahí estás tú.
Mirándome, alucinando.
Ahora sí que no estaba preparada para esto. No ahora que acababa de sentirme viva.
Te vas acercando cada vez más. Los ojos se te llenan de lágrimas. ¿Qué haces, Erik? ¿Por qué estás aquí? Deberías estas en otro país. No aquí.
No puedo moverme. Mis manos se aferrran a la barandilla como ventosas.
Tengo miedo.
Miro al frente y respiro hondo. Estaba preparada o eso pensaba.
Miro de reojo y te veo a mi lado, apoyado en la barandilla como hacías cuando discutíamos y te encontraba aquí.
Suspiro.
Suspiras.
Me miras de reojo y te sale una sonrisa trsite.
Te  miro de reojo y sólo quiero salir lejos de aquí.
-Valerie, hola.
+No.
-Valerie...
+¿Por qué?
-¿Por que qué?
+¿Por qué te fuiste? Nunca tuve la oportunidad de preguntártelo.
-Necesitaba espacio y lo nuestro no iba a ninguna parte.
+Te enamoraste de otra, ¿verdad?
-¿Qué?
+Sí o no. No es tan difícil.
-Valerie...
+No, dímelo. Aguantaré. Estoy frente a ti. Nada puede romperme más.
-...Sí, me enamoré de otra. Lo siento.
+Sé feliz, ¿vale? Es lo único que te pido.
Te acercas a mí, me acaricias la mejilla y yo cierro los ojos como cuando hacía cuando estábamos juntos.
-Siempre te he querido y siempre te querré. Te lo juro.
Mis ojos se encharcan de lágrimas agridulces por tus palabras. Lo que me acabas de decir, me mata como mil cuchillos.
+No me vengas con esas, Erik.
Abro los ojos después de decir eso y dejo que mis lágrimas corran por mis mejillas hasta que caen al suelo.
Duelen. Sus palabras duelen como si me quemasen viva.
Quiero salir corriendo. Quiero huir.
Huir de él. Huir de mí.
-Valerie, va en serio. Siempre voy a recordarte. Por eso vengo aquí. El día de nuestro aniversario y el día en el que rompí contigo, vine aquí.
+¿Por qué?
-Porque me recuerdan a ti, a tus pequeñas manías, a tus risas nerviosas, a tus sonrisas. Rompí contigo sin saber que aún estaba enamorado de ti y nadie podría nunca ocupar tu lugar.
+No, eso si que no te dejo decirlo. Fuiste tú quien me dijiste que lo nuestro no iba a ningún puerto.
-Fue un error mío.
+Lo siento pero debes aprender a vivir con ese error porque no puedo perdonarte. He estado dos años en casa, en nuestra casa, sin salir sólo y únicamente porque tú me abandonaste. Aprende a vivir sin mí como yo he aprendido a vivir sin ti.
Y dejándote con tu respuesta a punto de salir, tiro el anillo de compromiso, ese anillo que no quise tirar por si volvías, al suelo. No lo quiero.
Reharé mi vida sin tu presencia en la mía.

lunes, 8 de abril de 2013

Carrusel Veneciano V

Ahora ya sí que no podía creerle. Era imposible.
-Mira, Logan...
+No, Viana, no. Sé que me vas a decir que te estoy mintiendo, que me lo estoy inventando para hacerte falsas ilusiones, para que creas que te quiero y ponerte en ridículo delante de todo el mundo pero no. Te lo digo de verdad. Te quiero.
Cuando Logan acabó de hablar, empezó a llorar y se sentó junto a mí.
Ahora me sentía más culpable por todo, como siempre.
-Lo siento.
+¿Por qué?
 -Porque has empezado a llorar y...
+¡Eh, no! En serio. No es la primera vez que me pasa.
-Eso no ayuda mucho.
Y soltamos una pequeña risa los dos.
Nos quedamos los dos en un silencio un poco incómodo pero soportable.
 Juego con el bajo del vestido, pensando y teniendo el valor para soltar:
-Gracias.
+¿Por qué?
-Por invitarme y por el vestido y...
+No se dan.
Y sonreímos.
Vuelvo a jugar con el bajo de mi vestido cuando de reojo veo que él arranca la hierba del suelo.
-Viana...
+Dime.
-¿Puedo hacer algo?
+Claro.
Él se levanta y se arrodilla junto a mí. Pone mi mano en la mejilla, acariciándola con su pulgar, haciendo que sonriese y... Y me besa. Me besa haciéndome sentir todo lo que él siente. mor, pasión, admiración, ganas, miles de sentimientos a la vez.
-Te quiero, Logan.
Termino diciendo cuando el beso cesa.

Carrusel Veneciano IV

El chico que me gustaba desde siempre, el chico más rico, el chico por el que babeaban todas las chicas de esta pequeña ciudad, ese chico... Ese chico acaba de decir que me quiere. A mí. A la chicas invisible, a la chica rara, a la chica nerd, a la chica que se aísla minuto sí, minuto también; a la chica que se odia y que vive en su mundo todo el día, pensando en personas que no existen, escuchando voces que la dan fuerzas y la tranquilizan. Acaba de decir te quiero a la chica que se cortaba por cualquier cosa durante años. Acaba de decir te quiero a la chica más insegura del mundo.
-No hagas falsas ilusiones, Logan.
+No hago falsas ilusiones, Viana. ¿ Por qué si no te iba a invitar a venir a este baile? Tengo a cientos de chicas detrás mía, podía elegir a cualquiera.
-Podías haberme elegido sólo para reírte un rato de mí.
+¿Por qué no me crees?
-¿Por qué hacerlo?
+Porque te estoy diciendo la verdad.
-Pero yo no puedo creerte. Simplemente, no puedo.
Logan se acerca cada vez más a mí y yo sigo llorando en silencio. Sólo caen lágrimas por mis mejillas haciendo carreras entre ellas para ver quién llega antes al vestido.
+Déjame demostrarte que te estoy diciendo la verdad, Viana.
-¿Cómo? No puedes estar con alguien como yo.
+Estando junto a ti. Y sí, sí que puedo estar con alguien como tú.
-Tu reputación se iría a la mierda, Logan. En serio, déjalo.
+No, Viana, no. No pienso dejarlo. ¿Crees que quiero ser siempre la persona que está en boca de todos? Nunca lo he querido. Siempre he deseado ser como tú. Por eso me fijé en ti. Mientras tú eras invisible para los demás, para mí eres la persona que ocupa mi mente siempre.

Carrusel Veneciano III

Sí, había dicho que debía dejar de pensar en él así pero es imposible.Cuando llegamos a la pista de baile me doy cuenta de que es el momento de demostrar que sé bailar.
Empieza a sonar la música. La máscara sigue en su sitio. Sólo una persona sabe quién soy.
Me deslizo por el suelo, sin tropezarme y siempre manteniendo la mirada fija en sus ojos color mar.Me pierdo en ellos. Me pierdo tanto en ellos que termino por tropezarme y caer en sus brazos.
-¿Estás bien?
Y antes de contestar salgo corriendo a la otra punta de la casa, al otro jardín que hay.
Siempre estoy haciendo el ridículo. Siempre soy la patosa de todos lados.Sabía que algo así, pasaría.
Me quito las pinzas del pelo y dejo que caiga hacia delante. Necesito crear una cortina a mi alrededor para que nadie me vea llorar. Me quito los tacones y me tiro al suelo cuando me doy cuenta de que ni puedo por el can-can, así que me lo quito y lo tiro lejos y me siento en la hierba.Miro las estrellas. El cielo está demasiado claro y me pongo a pensar en lo estúpida que fui al aceptar la invitación, al aceptar sin saber quién era mi acompañante  al venir al saber quién era el qu me envió la nota. Estúpida al saber que haría el ridículo.
-No eres estúpida.
Me seco las lágrimas y contesto:
+Sí, sí lo soy.
-No.
+¿Cómo lo sabes? ¿Eh?
-Porque te quiero.

Carrusel Veneciano II

Nos encaminamos hacia el coche. Él me lleva cogida del brazo como el caballero que aparenta ser.
¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿Por qué me escogió a mí teniendo a todas esas tías detrás suya? Es algo que nunca lograré entender.
-¿Qué tal estás con el vestido?
 +Bien, me agobio un poco pero bien. ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Déjame adivinarlo... ¿Por qué tú y no otra?
+Sí.
-Lo entenderás cuando lleguemos a la fiesta. 
El trayecto de mi casa a la fiesta se hace interminable, pensé que nunca llegaríamos.
Él sale del coche primero para ir a mi puerta y ayudarme a bajar. Todo es tan bonito...La entrada está decorada con velas y flores blancas. Hace viento pero es suave y además caliente.
Me siento como una reina.
Cuando nos encaminamos hacia la entrada recuerdo una cosa importante que creí que nunca pasaría: ahora mismo soy la acompañante del chico más rico y más guapo de toda la ciudad, del que llevo enamorada toda la vida.
-¿Preparada para el carrusel?
+No.
Y se ríe.
Su risa es el sonido más perfecto que hay... Eh, espera, Viana, no puedes empezar a pensar así desde tan pronto.
Cuando llegamos a la zona descubierta me doy cuenta de que uno de los sueños que siempre quise que se cumpliera se está haciendo realidad:
Estoy en una fiesta veneciana con él.

viernes, 5 de abril de 2013

Quiero sentirte cerca.

Hoy hace cuatro meses que no te veo, que no te toco, que no te siento, que no sonrío.Las conversaciones a altas horas de la madrugada para cuadrar horarios, se han vuelto insuficientes.¿Sabes lo qué necesito una sonrisa tuya a dos centímetros de mí? ¿Una sonrisa mientras nos besamos? ¿Una caricia? ¿Un beso tuyo en mi frente que diga que siempre me protegerás? ¿Tu guerra de cosquillas? ¿Sabes lo qué necesito eso y más? Necesito que vengas, me abraces por detrás y me susurres al oído "confía en mí, todo va a salir bien".Últimamente siento que mi mundo se derrumba, que cada día que pasa me siento más y más sola. Pero al final del día, aunque tú seas la razón de mis lágrimas que dicen que te extraño, eres quien me saca esa sonrisa.Voy de camino a nuestro pequeño sitio, ese al que los dos somos adictos. He venido para ver el atardecer.Estoy apoyada en la barandilla, admirando nuestro lugar, el Templo de Debod, echándote un poco más de menos si pudiera.Cierro los ojos y te imagino detrás de mí, rodeando mi cintura con tus manos, abrazándome mientras me apartas el pelo y lo pones en el hombro y me das un beso en la nuca.  Después apoyas tu barbilla en mi hombro y susurras "siempre amaré el lugar en el que nos conocimos y siempre te querré".Y abro los ojos anegados de lágrimas, girándome y dándome cuenta de que no estás a pesar de que lo que he sentido, era real, como si estuvieras aquí.Mirando como el sol se esconde para volver a aparecer mañana, me marcho sola, tal y como llegue aquí.

Creer en lo imposible.

Hoy es uno de esos días en los que necesito un abrazo, una sonrisa, unas palabras que vengan de ti.¿Por qué? Pues porque te extraño de una forma increíble. ¿Una sonrisa tuya? Saca la mía. ¿Un abrazo tuyo? Hace que me sienta protegida, como en un  búnker. ¿Unas palabras tuyas? Son capaces de hacer de un día de mierda, el mejor.Pero es en estos momentos en los que me doy cuenta de lo lejos que estás de mi alcance, lo malditamente imposible que es tenerte junto a mí.Algún día sé  que podré decir "lo conseguí. Por un momento me sentí la chica más segura al estar entre sus brazos."¿Y sabes por qué? Porque tú me enseñaste a creer en lo imposible.

miércoles, 3 de abril de 2013

Vuelve, pequeño.


Me siento vacía.
Sus sonrisas últimamente suelen ser falsas, sus ojos ya no brillan con la misma intensidad de antes, sus gestos ya no son lo que eran.
Le echo de menos. ¿Para qué negarlo?
Veo como día tras día le intento hacer sonreír y sí, lo consigo, pero sólo durante unos minutos, unas horas como mucho.
¿Sabéis cómo extraño sus sonrisas verdaderas? ¿O el brillo de sus ojos? ¿O que se pase el día recordándome lo que me quiere?
No, no lo sabéis. Nadie lo sabe.
Veo sus fotos y sólo soy capaz de pensar "Vuelve a ser tú, pequeño. Sé que has crecido pero vuelve a ser el que eras. Vuelve a ser la persona de la que me enamoré. Necesito de vuelva a ese pequeño mocoso que sonreía día tras día, que me recordaba todos los días que me quería. Vuelve a ser tú, pequeño".
Sé que ha crecido, que ha madurado y que cada día que pasa se siente y más y más sólo y que de nada sirve decirle todos los días que le quiero, que siempre estaré ahí para él como él siempre lo estuvo para mí.