Soñadora compulsiva de un futuro incierto. Sonreír a pesar del dolor es lo mas importante. Algún día, everything is gonna be alright.
martes, 18 de septiembre de 2012
Kidrauhl.
Necesitaba creer en algo, en alguien. Algo que me diese la fuerza suficiente para seguir luchando, alguien que me dijese que todo saldría bien. Y apareció él. Con su sonrisa, con su mirada, con su voz y sus palabras de apoyo. Él me enseñó a creer como nadie lo hizo, me enseñó que los sueños se cumplen pero solo si luchas, que por muchos baches que te pongan de por medio conseguirás vencerlos. También me enseñó a secarme las lagrimas porque me dijo que todo iba a ir bien, tarde o temprano. Me enseñó a sonreír a pesar de estar destrozada por dentro, me enseñó a sonreír mientras lloraba. Me enseñó a querer a alguien que viaja por todo el mundo, que es acosado por paparazzis, odiado por medio mundo y amado por el otro medio, me enseñó que las criticas solo sirven para mejorar, que hay que pasar de los insultos porque solo tú sabes lo que eres y cómo eres. Me enseñó a que caer valdría para impulsarme hasta lo mas alto. Me enseñó a luchar por mis sueños, a decir 'never say never'. También me enseñó a quererme un poco mas a mi misma después de odiarme. Me enseñó tantísimas cosas que quizás todo esto no sirva de nada. Nadie sabrá del todo lo que él me enseñó, lo que siento por él. Le he apoyado, quizás no desde el principio pero sí hasta el final. Esto no es una moda como decían porque si fuese una moda, quizás, después del cambio de voz hubiese fracaso y no lo ha hecho, ha sido al revés. Él no es una moda, es un ser humano como cualquiera de nosotros solo que él cumplió sus sueños.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Eras.
Sonreír al mirarte. Sonreír al ver que me miras. Sonreír al ver que sonríes. Pero, ¿de verdad esa sonrisa es verdadera? Pues sí, eres el único capaz de hacerme sonreir, bueno... Eras el único capaz de hacerlo.
La dejé escapar.
''Fue..el amor de mi vida, ¿vale? (...) Yo fui un estúpido y no me di cuenta. La perdí por algo tan tonto que ya ni me acuerdo..Nunca he dejado de quererla. Mis amigos me decían que cuando ella y yo nos mirabamos, saltaban chispas. Y la dejé escapar. La dejé escapar porque tenía demasiado orgullo para decirla lo que sentía por ella.''
Tu mi idiota, yo tu princesa.
Hoy. Hoy era el día clave. Hoy era el día que, en teoría, iba a ser el mejor día de mi vida pero no, no lo es. Él no esta aquí, en mi 17 cumpleaños.
Quizás para vosotros no sea una fecha importante pero para mí sí.
Estoy tumbada en la cama, mirando al techo,pensando en él.
Ayer rompió conmigo. ¿Por qué? No lo sé ni yo. De repente vino y tan solo me dijo 'Lo siento, pequeña, ya no aguanto mas esto. Te quiero pero necesito tiempo' . ¿Me deja llamándome 'pequeña'? Sabe que esa palabra puede conmigo.
Mi madre y mi hermana no tienen ni idea. Ayer llegué como si nada, me preguntaron que si hoy vendría a casa para celebrar mi cumpleaños y solo fui capaz de soltar que no lo sabia, que quizás tendría planes y corrí a mi habitación.
Me giro y miro el reloj, son las 12:30. Cuatro malditas horas de sueño. ¿Yo? ¿Dormirme a las ocho y media de la mañana? Nunca.
Reviso mis notificaciones por si hubiera recibido su felicitación pero no hay nada relacionado con él.
¿Ni si quiera me iba a felicitar? ¿Iba a ser capaz?
Me levanto, sin ánimos, sin ganas. Ni una sonrisa que desde hacia un año me representaba. ¿Dónde quedó? No lo sé.
Me miro en el espejo. Las ojeras sobresalen en mi cara mas que cualquier cosa.
Pongo una sonrisa falsa delante del espejo pero nada, no vale.
Respiro hondo tres veces cuando cierro los ojos. Inspiro una cuarta vez antes de abrir la puerta y recibir los típicos 'felicidades' que odio desde que nací.
Abro la puerta y ahí están mi madre y mi hermana, soltando el maldito felicidades, los típicos tirones de orejas.
La sonrisa falsa parece funcionar.
Camino al salón. En la mesa hay churros. ¿Cuánto llevaba sin comerlos? Meses. Me siento en el sofá. Miro encima de la tele y ahí estamos los dos, juntos, en las escaleras de su casa. Me levanto y quito la foto. La escondo debajo de un cojín. Desayuno rápido. Decido irme a dar una vuelta, necesito despejarme. Se lo digo a mi madre y acepta, ya sabe que estoy mal.
Voy por su zona, por su calle, por su casa.
Necesito una maldita explicación.
Llamo a su timbre, contesta su madre diciendo que no está, que necesitaba despejarse.
Genial. ¿Ahora cómo iba a hablar con él?
Esto no podía suceder de verdad.
Decidí ir al parque, aire limpio, tranquilidad. ¿Quién iba a salir a la calle con mas de 40 grados? Nadie.
Me siento en uno de los bancos que rodean el lago. Hay una tranquilidad absoluta hasta que de repente oigo que alguien empieza a dar patadas a algo mientras grita a pleno pulmón 'MIERDA'.
Parece su voz pero no, lo único que pasa es que me estoy volviendo loca. Sí, debe de ser eso.
Abro los ojos y miro en la dirección de donde se oían los gritos.
Oh no, me estaba mirando, era él. ¿Qué coño le pasaba? Soy yo la que debe de estar como el culo, no él, yo no he roto con él.
Me levanto. Quiero irme. Soy estúpida. Ando rápido, muy rápido, casi corriendo. De repente, empieza a gritar mi nombre.
-Eva. ¡EVA! ¡EVA, PARA, JODER!
+¿ Por qué no me dejas tranquila? ¿Por qué no me olvidas? Tú fuiste el que decidiste romper, no yo.
-Lo sé. Lo sé y lo siento. He sido un estúpido pero entiéndeme.
+¿Qué te entienda? Rubén, me prometiste que siempre íbamos a estar juntos y de repente llegas ayer y me sueltas que necesitas tiempo. Yo te lo he dado, pero no vuelvas.
-¿Cómo que no vuelva? Eva...
+Rubén, no puedo.
-Eva...
+Tú rompiste, yo acepto tu decisión. Es mi cumpleaños, necesito sonreír y lo único que hago es llorar.
-Fui el estúpido que rompió el corazón de la chica mas hermosa del mundo.
Si seguía así, esto terminaría mal.
+Mi madre me espera en casa. Adiós, Rubén.
-¿Puedo ir a casa a darte tu regalo?
+Haz lo que quieras.
Y sin decirle que le quería, me marché.
Llego a casa y lo primero que veo es a su madre y a la mía hablando, de nosotros. Lo sé por sus caras. ¿Qué coño pasa aquí?
-¿Ocurre algo, mamá?
+Eva... ¿Rubén y tú habéis roto?
No, que va, mis ojeras son por culpa de los nervios de cumplir 17 años, ¿no? Dios, que frustración.
-Emm.... Siguiente pregunta.
+Eva...
-Mamá, déjalo. No importa. Estoy bien. Es mi cumpleaños, ya esta.
Y me voy a mi habitación.
Mi cuarto está lleno de fotos nuestras, de regalos suyos.
Tenía claro una cosa. Cada foto, cada regalo se iba a quedar donde estaba. No lo pienso quitar, nunca.
Oigo voces, suspiros, lamentos y la voz de un chico.
Bajo las escaleras corriendo y me le encuentro de frente.
-¿Qué coño haces aquí?
+Mi madre me ha llamado, me ha dicho que viniera.
-DIOOOS.
+Eva, joder, ya te he dicho que lo siento.
-¿¡Y te piensas que un lo siento lo arregla todo!?
+No.
-Pues entonces.
Y volví a mi habitación.
Vaya mierda de cumpleaños que iba a tener. Conozco a mi madre y a la suya. Son grandes amigas desde hacia años, quizás demasiados para que no se quedaran a comer.
-Quedaos a comer.
+No creo que a Eva le haga mucha gracia, si eso venimos por la tarde, ¿no, Rubén?
~Sí, mejor. Necesito recuperarla. La quiero mucho.
Quien me mandaría a mi asomarme a la puerta y escuchar de lo que hablaban.
Me tiré a la cama. Me puse música. Esto era lo único que me tranquilizaba.
Mi madre me llamó para comer. ¿No comprendía que no tenía hambre?
-No tengo hambre. ¡DÉJAME!
Y me quedé dormida.
Cuando me despierto el sol da justo a mi ventana. Supongo que serán las seis y media o las siete de la tarde.
Miré el reloj. Las siete menos cuarto.
Oía muchas voces, tanto masculinas como femeninas, muchas risas y carcajadas.
¿Nadie comprendía que yo no tenía cuerpo para fiestas?
Bajé al salón con mi cara de sueño, con mis ojeras y con mi ropa de estar por casa.
Toda persona que ha estado en casa me ha visto así mil veces, nadie debe de sorprenderse.
-No tengo ánimos para fiestas, lo siento.
Él no estaba pero su madre sí.
+Ves a arreglarte y baja, tienes que soplar las velas.
-Mamá, no tengo ganas.
+Eva, es tu cumpleaños, me da igual si tienes ganas o si no. Lo haces y punto.
-Iros a la mierda.
+¡ESA BOCA!
Subí a cambiarme y a arreglarme un poco. ¿Nadie me entendía? ¿A nadie le había pasado lo que a mi? No es justo, joder.
Empece a tirar todos los peluches contra la pared, necesitaba descargar un poco de rabiar ya que llorar me era insuficiente.
Cogí una falda negra con pequeñas flores multicolor, una camiseta básica blanca y los tacones negros con brillantina que tanto me gustan. Me arreglé un poco el pelo, me coloqué las ondas naturales y me pinté un poco la raya del ojo.
Bajé con cuidado. No se oía nada. ¿Qué estaba pasando?
Mire a todos lados pero no había nadie.
-¿MAMÁ?
+EN EL JARDÍN.
Fui directa al jardín y ahí estaban todos.
Incluido él. Traía un ramo de tulipanes rojos. Mis preferidos.
En un libro leí que significaban 'amor eterno' y me lo creí.
+Felicidades, princesa.
-No es justo, Rubén. Sabes que con esto me tienes de nuevo y no, porque ayer rompimos, bueno, rompiste tú. No es justo que vengas ahora y me des este ramo.
+¿Sabes por qué lo hice? Porque no te merezco, porque eres demasiado buena conmigo, porque por mucho que yo tuviese la culpa cuando discutíamos tú eras la primera en pedir perdón, porque nunca podré ser como tú, porque me superas como persona, porque eres demasiado guapa, demasiado hermosa para poder estar a tu lado, porque no te merezco y tú no mereces a alguien tan torpe e idiota como yo.
-Pero eres mi idiota.
+Y tú mi princesa.
Quizás para vosotros no sea una fecha importante pero para mí sí.
Estoy tumbada en la cama, mirando al techo,pensando en él.
Ayer rompió conmigo. ¿Por qué? No lo sé ni yo. De repente vino y tan solo me dijo 'Lo siento, pequeña, ya no aguanto mas esto. Te quiero pero necesito tiempo' . ¿Me deja llamándome 'pequeña'? Sabe que esa palabra puede conmigo.
Mi madre y mi hermana no tienen ni idea. Ayer llegué como si nada, me preguntaron que si hoy vendría a casa para celebrar mi cumpleaños y solo fui capaz de soltar que no lo sabia, que quizás tendría planes y corrí a mi habitación.
Me giro y miro el reloj, son las 12:30. Cuatro malditas horas de sueño. ¿Yo? ¿Dormirme a las ocho y media de la mañana? Nunca.
Reviso mis notificaciones por si hubiera recibido su felicitación pero no hay nada relacionado con él.
¿Ni si quiera me iba a felicitar? ¿Iba a ser capaz?
Me levanto, sin ánimos, sin ganas. Ni una sonrisa que desde hacia un año me representaba. ¿Dónde quedó? No lo sé.
Me miro en el espejo. Las ojeras sobresalen en mi cara mas que cualquier cosa.
Pongo una sonrisa falsa delante del espejo pero nada, no vale.
Respiro hondo tres veces cuando cierro los ojos. Inspiro una cuarta vez antes de abrir la puerta y recibir los típicos 'felicidades' que odio desde que nací.
Abro la puerta y ahí están mi madre y mi hermana, soltando el maldito felicidades, los típicos tirones de orejas.
La sonrisa falsa parece funcionar.
Camino al salón. En la mesa hay churros. ¿Cuánto llevaba sin comerlos? Meses. Me siento en el sofá. Miro encima de la tele y ahí estamos los dos, juntos, en las escaleras de su casa. Me levanto y quito la foto. La escondo debajo de un cojín. Desayuno rápido. Decido irme a dar una vuelta, necesito despejarme. Se lo digo a mi madre y acepta, ya sabe que estoy mal.
Voy por su zona, por su calle, por su casa.
Necesito una maldita explicación.
Llamo a su timbre, contesta su madre diciendo que no está, que necesitaba despejarse.
Genial. ¿Ahora cómo iba a hablar con él?
Esto no podía suceder de verdad.
Decidí ir al parque, aire limpio, tranquilidad. ¿Quién iba a salir a la calle con mas de 40 grados? Nadie.
Me siento en uno de los bancos que rodean el lago. Hay una tranquilidad absoluta hasta que de repente oigo que alguien empieza a dar patadas a algo mientras grita a pleno pulmón 'MIERDA'.
Parece su voz pero no, lo único que pasa es que me estoy volviendo loca. Sí, debe de ser eso.
Abro los ojos y miro en la dirección de donde se oían los gritos.
Oh no, me estaba mirando, era él. ¿Qué coño le pasaba? Soy yo la que debe de estar como el culo, no él, yo no he roto con él.
Me levanto. Quiero irme. Soy estúpida. Ando rápido, muy rápido, casi corriendo. De repente, empieza a gritar mi nombre.
-Eva. ¡EVA! ¡EVA, PARA, JODER!
+¿ Por qué no me dejas tranquila? ¿Por qué no me olvidas? Tú fuiste el que decidiste romper, no yo.
-Lo sé. Lo sé y lo siento. He sido un estúpido pero entiéndeme.
+¿Qué te entienda? Rubén, me prometiste que siempre íbamos a estar juntos y de repente llegas ayer y me sueltas que necesitas tiempo. Yo te lo he dado, pero no vuelvas.
-¿Cómo que no vuelva? Eva...
+Rubén, no puedo.
-Eva...
+Tú rompiste, yo acepto tu decisión. Es mi cumpleaños, necesito sonreír y lo único que hago es llorar.
-Fui el estúpido que rompió el corazón de la chica mas hermosa del mundo.
Si seguía así, esto terminaría mal.
+Mi madre me espera en casa. Adiós, Rubén.
-¿Puedo ir a casa a darte tu regalo?
+Haz lo que quieras.
Y sin decirle que le quería, me marché.
Llego a casa y lo primero que veo es a su madre y a la mía hablando, de nosotros. Lo sé por sus caras. ¿Qué coño pasa aquí?
-¿Ocurre algo, mamá?
+Eva... ¿Rubén y tú habéis roto?
No, que va, mis ojeras son por culpa de los nervios de cumplir 17 años, ¿no? Dios, que frustración.
-Emm.... Siguiente pregunta.
+Eva...
-Mamá, déjalo. No importa. Estoy bien. Es mi cumpleaños, ya esta.
Y me voy a mi habitación.
Mi cuarto está lleno de fotos nuestras, de regalos suyos.
Tenía claro una cosa. Cada foto, cada regalo se iba a quedar donde estaba. No lo pienso quitar, nunca.
Oigo voces, suspiros, lamentos y la voz de un chico.
Bajo las escaleras corriendo y me le encuentro de frente.
-¿Qué coño haces aquí?
+Mi madre me ha llamado, me ha dicho que viniera.
-DIOOOS.
+Eva, joder, ya te he dicho que lo siento.
-¿¡Y te piensas que un lo siento lo arregla todo!?
+No.
-Pues entonces.
Y volví a mi habitación.
Vaya mierda de cumpleaños que iba a tener. Conozco a mi madre y a la suya. Son grandes amigas desde hacia años, quizás demasiados para que no se quedaran a comer.
-Quedaos a comer.
+No creo que a Eva le haga mucha gracia, si eso venimos por la tarde, ¿no, Rubén?
~Sí, mejor. Necesito recuperarla. La quiero mucho.
Quien me mandaría a mi asomarme a la puerta y escuchar de lo que hablaban.
Me tiré a la cama. Me puse música. Esto era lo único que me tranquilizaba.
Mi madre me llamó para comer. ¿No comprendía que no tenía hambre?
-No tengo hambre. ¡DÉJAME!
Y me quedé dormida.
Cuando me despierto el sol da justo a mi ventana. Supongo que serán las seis y media o las siete de la tarde.
Miré el reloj. Las siete menos cuarto.
Oía muchas voces, tanto masculinas como femeninas, muchas risas y carcajadas.
¿Nadie comprendía que yo no tenía cuerpo para fiestas?
Bajé al salón con mi cara de sueño, con mis ojeras y con mi ropa de estar por casa.
Toda persona que ha estado en casa me ha visto así mil veces, nadie debe de sorprenderse.
-No tengo ánimos para fiestas, lo siento.
Él no estaba pero su madre sí.
+Ves a arreglarte y baja, tienes que soplar las velas.
-Mamá, no tengo ganas.
+Eva, es tu cumpleaños, me da igual si tienes ganas o si no. Lo haces y punto.
-Iros a la mierda.
+¡ESA BOCA!
Subí a cambiarme y a arreglarme un poco. ¿Nadie me entendía? ¿A nadie le había pasado lo que a mi? No es justo, joder.
Empece a tirar todos los peluches contra la pared, necesitaba descargar un poco de rabiar ya que llorar me era insuficiente.
Cogí una falda negra con pequeñas flores multicolor, una camiseta básica blanca y los tacones negros con brillantina que tanto me gustan. Me arreglé un poco el pelo, me coloqué las ondas naturales y me pinté un poco la raya del ojo.
Bajé con cuidado. No se oía nada. ¿Qué estaba pasando?
Mire a todos lados pero no había nadie.
-¿MAMÁ?
+EN EL JARDÍN.
Fui directa al jardín y ahí estaban todos.
Incluido él. Traía un ramo de tulipanes rojos. Mis preferidos.
En un libro leí que significaban 'amor eterno' y me lo creí.
+Felicidades, princesa.
-No es justo, Rubén. Sabes que con esto me tienes de nuevo y no, porque ayer rompimos, bueno, rompiste tú. No es justo que vengas ahora y me des este ramo.
+¿Sabes por qué lo hice? Porque no te merezco, porque eres demasiado buena conmigo, porque por mucho que yo tuviese la culpa cuando discutíamos tú eras la primera en pedir perdón, porque nunca podré ser como tú, porque me superas como persona, porque eres demasiado guapa, demasiado hermosa para poder estar a tu lado, porque no te merezco y tú no mereces a alguien tan torpe e idiota como yo.
-Pero eres mi idiota.
+Y tú mi princesa.
Palabras.
Páginas en blanco y unas cuantas letras con las que formar palabras. Palabras que algún día significaron todo y que ahora no significan nada.
Juntos, por favor.
-¿Qué te pasa?
+¿A mi? Nada. ¿Por?
-Porque no te creo. Tus ojos no brillan, están opacos.
+Quizás sea porque ya no tengan una razón para brillar.
-Tienen que tener muchas razones para hacerlo.
+Dime una.
-Estas viva.
+Esa no me vale. Es mas, quisiera morirme ahora mismo.
-No digas eso.
+Es la realidad. Hoy se acaba todo.
-O quizás no.
+Sí, este es el fin, ya no vale nada. Ya no sirve el...
-¿El qué?
+El nada...
-No puedes arrepentirte de algo que no has llegado a hacer.
+Creeme, sí que puedo.
-¿Es por un chico?
+Sí.
-Dime nombre y le rompo la cara por hacerte llorar.
+Pues empieza a rompertela a ti mismo.
-Espera, no te vayas.
+Sueltame.
-¿Por qué no me lo dijiste antes?
+Fácil, tú no me querías, estabas con otra y no iba a servir nada de lo que hiciese.
-Mentí.
+¿Qué?
-Que mentí. Que no estaba con nadie, que por la que lloraba a medianoche era por ti, que la persona que vive las 24horas diarias en mi cabeza eres tú, que la única que me hace reír eres tú, que eres la persona por la que sonrío, que eres la persona por la que me levanto cada mañana.
+Ahora sí que mientes.
-Tú no te dabas cuenta pero siempre estaba pendiente de ti, intentaba que confiases en mi cada día, intentaba que entre nosotros hubiese algo mas que un par de palabras, unas cuantas sonrisas y muchas miradas.
+¿Y POR QUÉ NO TE LANZASTE? Ahora todo se fue a la mierda, joder.
-Tenia miedo de que me dijeses que no, de que ya tuvieses novio.
+¿Yo? ¿Novio? Ya, claro.
-Dime que aun hay alguna posibilidad, por favor. No te quiero perder por culpa del orgullo.
+Solo hay una manera.
-¿Cuál?
+No te separes nunca de mi.
+¿A mi? Nada. ¿Por?
-Porque no te creo. Tus ojos no brillan, están opacos.
+Quizás sea porque ya no tengan una razón para brillar.
-Tienen que tener muchas razones para hacerlo.
+Dime una.
-Estas viva.
+Esa no me vale. Es mas, quisiera morirme ahora mismo.
-No digas eso.
+Es la realidad. Hoy se acaba todo.
-O quizás no.
+Sí, este es el fin, ya no vale nada. Ya no sirve el...
-¿El qué?
+El nada...
-No puedes arrepentirte de algo que no has llegado a hacer.
+Creeme, sí que puedo.
-¿Es por un chico?
+Sí.
-Dime nombre y le rompo la cara por hacerte llorar.
+Pues empieza a rompertela a ti mismo.
-Espera, no te vayas.
+Sueltame.
-¿Por qué no me lo dijiste antes?
+Fácil, tú no me querías, estabas con otra y no iba a servir nada de lo que hiciese.
-Mentí.
+¿Qué?
-Que mentí. Que no estaba con nadie, que por la que lloraba a medianoche era por ti, que la persona que vive las 24horas diarias en mi cabeza eres tú, que la única que me hace reír eres tú, que eres la persona por la que sonrío, que eres la persona por la que me levanto cada mañana.
+Ahora sí que mientes.
-Tú no te dabas cuenta pero siempre estaba pendiente de ti, intentaba que confiases en mi cada día, intentaba que entre nosotros hubiese algo mas que un par de palabras, unas cuantas sonrisas y muchas miradas.
+¿Y POR QUÉ NO TE LANZASTE? Ahora todo se fue a la mierda, joder.
-Tenia miedo de que me dijeses que no, de que ya tuvieses novio.
+¿Yo? ¿Novio? Ya, claro.
-Dime que aun hay alguna posibilidad, por favor. No te quiero perder por culpa del orgullo.
+Solo hay una manera.
-¿Cuál?
+No te separes nunca de mi.
Be free.
Dejar la mente libre, escribir lo primero que se te pase por la cabeza. Quiero sentirme libre, sentir que nada puede hacerme sentir débil. Quiero seguir siendo fuerte, seguir sintiendo que nada ni nadie puede hacerme caer. Y conseguiré que esa sonrisa que esta en mi cara habitualmente, se quede por mucho tiempo.
Cambios.
Cambios. Eso que se ha producido a lo largo de este ultimo año de manera sobrenatural. Pero he cambiado, mucho, no soy la débil de antes, la que se derrumbaba con nada. Soy mucho, muchísimo mas fuerte, he salido de muchas estos últimos meses. Me ha costado, me ha costado media vida el seguir adelante pero aquí estoy, preparada, y con la suficiente fuerza para seguir adelante.
Se feliz, pequeña.
Me encuentro sentada en un acantilado, dándome cuenta de mi realidad. Estoy sola, completamente sola. No tengo amigos y la familia... Bueno, mi familia está rota.
No he sido fuerte. Tengo marcas de guerra en mis muñecas, muslos y tripa. He sido débil, quizás demasiado. Nadie se dio cuenta de nada hasta que no pasó como 3 meses. He estado luchando con esta guerra durante dos años y aquí sigo, sin vencer, sin vencer al miedo, a la soledad.
Cierro los ojos e inspiro el aire salado del mar. Me lleno los pulmones de ese aire y por un momento, me siento feliz, me siento bien.
-¿Qué haces aquí?
+¿Quién eres?
-Vamos a clase juntos, soy Tommy.
+Ah, claro...
-¿Qué haces aquí sola?
+Pensar.
-Pensar a veces es malo.
+Lo sé, no soy estúpida.
-Solo quiero ayudarte.
+No necesito la ayuda de alguien que ha estado insultandome durante toda mi vida, gracias.
-Lo siento.
+Eso no arregla el dolor que he llegado a sentir y ahora vete.
-Lo sé.
+No, no lo sabes. No sabes lo que es acostarte llorando en silencio para que nadie te escuche, ver tu sangre correr por tus muñecas, por tu tripa, por tus piernas, no sabes lo que es sufrir los insultos de idiotas como tú que lo único que consiguen es destrozar vidas, no sabes lo que es el sentirte vacía, el darte cuenta que nadie te apoya y que nadie nunca lo hizo. No hables sin saber.
-Sí lo sé, sé lo que es pasar por lo que tú has pasado. Yo he pasado por lo mismo, por eso ahora soy fuerte.
+Si para ti fuerte significa ir insultando a los demás después de pasar por ello, muy bien, me parece una forma estúpida de ser fuerte.
-Yo nunca te he insultado.
+Pero los de tu panda sí y en esa panda, tú estas incluido.
-Intenté parar los insultos.
+Pero no lo conseguiste.
-Deja de llorar, Caroline.
+¿Te piensas que es fácil? A parte... ¿Cómo sabes mi nombre? Nadie lo sabe. Nadie se acuerda de él.
-Te estoy diciendo que yo nunca te insulté, que intenté pararlo. Sé cómo te llamas, que tienes 17 años y que te sientes mas sola que nadie. Que vienes aquí para pensar sobre tu vida, sobre ti misma. Que vienes aquí para coger fuerzas, esas fuerzas que nada mas pisar el instituto desaparecen, sé que vienes aquí porque te recuerda a él, a tu hermano. Que hay veces que hablas con él y que te sientes culpable por hacer todo lo que haces por lo que la gente de tu alrededor sufre y porque él se sentiría defraudado...
+¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes todo eso?
-Era amigo de tu hermano... Hasta que murió.
+Pero nunca te vi con él. Nunca viniste a casa como sus amigos o...
-No quería. No podía.
+No lo entiendo. Todo amigo de mi hermano estaba siempre en casa, siempre.
-Pero yo era la excepción.
+Siempre hay alguna excepción...
-Pero no en el sentido en el que tú te piensas, Carol.
+¿Carol? Solo hay una persona en el mundo que me llama Carol...
-Tu hermano.
+Pero...
-Tu hermano me contaba todo lo que pasaba, todo lo que sucedía.
+Pero...¿Cómo? ¿Por qué?
-Porque siempre estuve preocupado por ti.
+Sigo sin entenderlo...
-Tu hermano confiaba en mi como nunca llegó a confiar en nadie, me contaba lo que te quería, lo que te necesitaba, lo buena estudiante que eras, que le encantaban tus sonrisas y tus abrazos... Pero también me contaba que te oía llorar cada una de las noches desde que pasó todo eso en tu casa, que a veces, cuando no lo soportaba mas, iba a tu habitación a abrazarte y decirte que todo iría bien, que iría a mejor.
+Y la ultima vez que me dijo eso, a la mañana siguiente, murió.
-Lo sé. Fui el ultimo que hablé con él. Me dijo que se iba a ir a dar una vuelta con el coche, que necesitaba pensar y descubrir la manera de hacerte feliz.
+¿Por qué sólo hablaba de mi y nunca de mi otra hermana?
-¿De Sharon?
+Sí.
-Porque ella era muy fuerte, estudiaba mucho y nunca tuvo problemas. Siempre fue independiente. Eso era lo único que me decía.
+Si fuiste el ultimo en hablar con él...
-No fui el culpable del accidente, Caroline, de verdad.
+Lo sé. Fue un ciervo. Un ciervo se le cruzó por medio o eso era lo que mi madre me dijo aunque siempre supe que era mentira. Hay algo más, ¿verdad?
-Yo no debería decir nada.
+Si al menos mi hermano te importó algo, dimelo.
-Fue a ver a tu padre. Fue a echarle en cara todo lo que te pasaba. Él era el único que se dio cuenta de lo que te hacías, de tus cortes. Fue a decirle que él tuvo la culpa de todo, que si no hubiese hecho lo que hizo todo hubiera ido bien y tú no tendrías las marcas que tienes.
+¿Qué pasó?
-Un coche le arrolló. El coche de tu padre. Se le cruzó por medio.
+¿Por qué nunca lo supe?
-Porque se pensaban que si lo sabias le echarías la culpa a tu padre y en realidad no fue así, Carol. A tu padre se le fue el coche, no consiguió enderezarlo y...
+¿Mi hermano murió por culpa de un fallo del coche de mi padre?
-Sí.
+Él nunca debió ir allí. Se lo dije mil veces y supe que algún día lo haría, que iría a verle.
-Michel, tu hermano, sentía que tenía que hacer algo, que no podías estar así por eso.
+Él era el único que conseguía hacerme feliz. Ahora no tengo nada. Ahora no tengo a nadie. Cuando yo estaba con él sentía que todo estaba bien, cada problema, cada tormento desaparecía con tan solo un abrazo suyo. Era feliz al estar a su lado, fue el único que siempre me comprendió.
-Eras su pequeña, te solía llamar así muchas veces.
+Sigo sin entender nada.
-Fui al funeral, ¿no te acuerdas? Fui quien te dijo que nada de lo que te contaron era verdad, que te mintieron.
+Pensé que era mentira, que lo soñé.
-No, no lo soñaste, esa era la realidad. También sé que desde lo de tu hermano ha aumentado tu depresión, que has dejado de comer y que te sigues haciendo eso, que has tenido varios intentos de suicidio mas.
+Pero no entiendo que tienes que ver tú en mi vida o en la vida de mi hermano, Tommy, de verdad.
-Porque siempre te quise. Tu hermano lo sabia, éramos amigos desde siempre y te vi crecer, tú no te acuerdas pero muchas de las veces te venias con nosotros a jugar, muchas de las veces te venias con nosotros y los demás amigos de tu hermano a jugar al futbol o a lo que fuese. Después, cuando creciste, me di cuenta de la verdad, de que te quería.
-Mentira.
+¿Quieres saber cuáles fueron las ultimas palabras de tu hermano?
-Sí.
+Dila que la quieres, hazla feliz por mi.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

