Me encuentro sentada en un acantilado, dándome cuenta de mi realidad. Estoy sola, completamente sola. No tengo amigos y la familia... Bueno, mi familia está rota.
No he sido fuerte. Tengo marcas de guerra en mis muñecas, muslos y tripa. He sido débil, quizás demasiado. Nadie se dio cuenta de nada hasta que no pasó como 3 meses. He estado luchando con esta guerra durante dos años y aquí sigo, sin vencer, sin vencer al miedo, a la soledad.
Cierro los ojos e inspiro el aire salado del mar. Me lleno los pulmones de ese aire y por un momento, me siento feliz, me siento bien.
-¿Qué haces aquí?
+¿Quién eres?
-Vamos a clase juntos, soy Tommy.
+Ah, claro...
-¿Qué haces aquí sola?
+Pensar.
-Pensar a veces es malo.
+Lo sé, no soy estúpida.
-Solo quiero ayudarte.
+No necesito la ayuda de alguien que ha estado insultandome durante toda mi vida, gracias.
-Lo siento.
+Eso no arregla el dolor que he llegado a sentir y ahora vete.
-Lo sé.
+No, no lo sabes. No sabes lo que es acostarte llorando en silencio para que nadie te escuche, ver tu sangre correr por tus muñecas, por tu tripa, por tus piernas, no sabes lo que es sufrir los insultos de idiotas como tú que lo único que consiguen es destrozar vidas, no sabes lo que es el sentirte vacía, el darte cuenta que nadie te apoya y que nadie nunca lo hizo. No hables sin saber.
-Sí lo sé, sé lo que es pasar por lo que tú has pasado. Yo he pasado por lo mismo, por eso ahora soy fuerte.
+Si para ti fuerte significa ir insultando a los demás después de pasar por ello, muy bien, me parece una forma estúpida de ser fuerte.
-Yo nunca te he insultado.
+Pero los de tu panda sí y en esa panda, tú estas incluido.
-Intenté parar los insultos.
+Pero no lo conseguiste.
-Deja de llorar, Caroline.
+¿Te piensas que es fácil? A parte... ¿Cómo sabes mi nombre? Nadie lo sabe. Nadie se acuerda de él.
-Te estoy diciendo que yo nunca te insulté, que intenté pararlo. Sé cómo te llamas, que tienes 17 años y que te sientes mas sola que nadie. Que vienes aquí para pensar sobre tu vida, sobre ti misma. Que vienes aquí para coger fuerzas, esas fuerzas que nada mas pisar el instituto desaparecen, sé que vienes aquí porque te recuerda a él, a tu hermano. Que hay veces que hablas con él y que te sientes culpable por hacer todo lo que haces por lo que la gente de tu alrededor sufre y porque él se sentiría defraudado...
+¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes todo eso?
-Era amigo de tu hermano... Hasta que murió.
+Pero nunca te vi con él. Nunca viniste a casa como sus amigos o...
-No quería. No podía.
+No lo entiendo. Todo amigo de mi hermano estaba siempre en casa, siempre.
-Pero yo era la excepción.
+Siempre hay alguna excepción...
-Pero no en el sentido en el que tú te piensas, Carol.
+¿Carol? Solo hay una persona en el mundo que me llama Carol...
-Tu hermano.
+Pero...
-Tu hermano me contaba todo lo que pasaba, todo lo que sucedía.
+Pero...¿Cómo? ¿Por qué?
-Porque siempre estuve preocupado por ti.
+Sigo sin entenderlo...
-Tu hermano confiaba en mi como nunca llegó a confiar en nadie, me contaba lo que te quería, lo que te necesitaba, lo buena estudiante que eras, que le encantaban tus sonrisas y tus abrazos... Pero también me contaba que te oía llorar cada una de las noches desde que pasó todo eso en tu casa, que a veces, cuando no lo soportaba mas, iba a tu habitación a abrazarte y decirte que todo iría bien, que iría a mejor.
+Y la ultima vez que me dijo eso, a la mañana siguiente, murió.
-Lo sé. Fui el ultimo que hablé con él. Me dijo que se iba a ir a dar una vuelta con el coche, que necesitaba pensar y descubrir la manera de hacerte feliz.
+¿Por qué sólo hablaba de mi y nunca de mi otra hermana?
-¿De Sharon?
+Sí.
-Porque ella era muy fuerte, estudiaba mucho y nunca tuvo problemas. Siempre fue independiente. Eso era lo único que me decía.
+Si fuiste el ultimo en hablar con él...
-No fui el culpable del accidente, Caroline, de verdad.
+Lo sé. Fue un ciervo. Un ciervo se le cruzó por medio o eso era lo que mi madre me dijo aunque siempre supe que era mentira. Hay algo más, ¿verdad?
-Yo no debería decir nada.
+Si al menos mi hermano te importó algo, dimelo.
-Fue a ver a tu padre. Fue a echarle en cara todo lo que te pasaba. Él era el único que se dio cuenta de lo que te hacías, de tus cortes. Fue a decirle que él tuvo la culpa de todo, que si no hubiese hecho lo que hizo todo hubiera ido bien y tú no tendrías las marcas que tienes.
+¿Qué pasó?
-Un coche le arrolló. El coche de tu padre. Se le cruzó por medio.
+¿Por qué nunca lo supe?
-Porque se pensaban que si lo sabias le echarías la culpa a tu padre y en realidad no fue así, Carol. A tu padre se le fue el coche, no consiguió enderezarlo y...
+¿Mi hermano murió por culpa de un fallo del coche de mi padre?
-Sí.
+Él nunca debió ir allí. Se lo dije mil veces y supe que algún día lo haría, que iría a verle.
-Michel, tu hermano, sentía que tenía que hacer algo, que no podías estar así por eso.
+Él era el único que conseguía hacerme feliz. Ahora no tengo nada. Ahora no tengo a nadie. Cuando yo estaba con él sentía que todo estaba bien, cada problema, cada tormento desaparecía con tan solo un abrazo suyo. Era feliz al estar a su lado, fue el único que siempre me comprendió.
-Eras su pequeña, te solía llamar así muchas veces.
+Sigo sin entender nada.
-Fui al funeral, ¿no te acuerdas? Fui quien te dijo que nada de lo que te contaron era verdad, que te mintieron.
+Pensé que era mentira, que lo soñé.
-No, no lo soñaste, esa era la realidad. También sé que desde lo de tu hermano ha aumentado tu depresión, que has dejado de comer y que te sigues haciendo eso, que has tenido varios intentos de suicidio mas.
+Pero no entiendo que tienes que ver tú en mi vida o en la vida de mi hermano, Tommy, de verdad.
-Porque siempre te quise. Tu hermano lo sabia, éramos amigos desde siempre y te vi crecer, tú no te acuerdas pero muchas de las veces te venias con nosotros a jugar, muchas de las veces te venias con nosotros y los demás amigos de tu hermano a jugar al futbol o a lo que fuese. Después, cuando creciste, me di cuenta de la verdad, de que te quería.
-Mentira.
+¿Quieres saber cuáles fueron las ultimas palabras de tu hermano?
-Sí.
+Dila que la quieres, hazla feliz por mi.
Adoro esto demasiado.
ResponderEliminarLa última frase...
La ultima frase es la clave.
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