martes, 25 de agosto de 2015

Hold me.

-Abrázame.
-¿Qué?-dice revolviéndose en las sabanas.
-Abrázame, por favor-digo dándole la espalda.
Me encojo en mi misma cuando noto su brazo rodeando mi cintura y su respiración en mi nuca.
Sonrío. Sonrío porque estas pequeñas acciones son las que me dan la vida.
-¿Mejor?
Asiento levemente mientras me doy la vuelta para estar de frente.
-Con un brazo tuyo rodeándome siempre estoy mejor.
-Entonces tendré que pegar el brazo izquierdo a tu cintura... Aunque no sé cómo viviríamos así-dice riéndose.
-Mira que eres estúpido a veces-digo riéndome en bajo. Es demasiado tarde como para soltar una buena carcajada.
Le miro a los ojos y brillan. Incluso siendo de noche puedo verlo. Sonrío y le acaricio la mejilla. Él cierra los ojos al sentir mi mano recorriéndole no solo la mejilla, sino también el cuello y el pecho.
De repente, me encuentro debajo de él, besándole agresivamente. Él suelta un pequeño gruñido.
-No lo hagas.
-¿El qué?-pregunta con voz ronca.
-Ese sonido. Me vuelve loca-digo agitadamente.
-Lo sé-sonríe pícaramente.
¿Quiere jugar? Entonces juguemos.
Le derribo separándole un brazo del colchón y me pongo encima de él. Le beso bajando por el cuello, los abdominales, hasta llegar al ombligo. Reacciona y vuelvo a estar abajo.
-Esta vez no te escaparás.
Sujeta mis manos por encima de mi cabeza y, cuando menos me lo espero, lo hace. Y joder, ya no hay vuelta atrás.