Salgo de casa y corro. Corro mientras pienso en todo lo que me esta pasando en tan poco tiempo. Pienso en esas últimas palabras que me acaba de decir '¿Sabes una cosa? Que te quiero.' No, no era el te quiero que precisamente me esperaba, no era el te quiero que siempre me decía. Era un te quiero distinto, uno de esos de los que dice alguien cuando quiere algo, algo más que amistad. Él había tenido el valor de decirlo después de tantos años de amistad, había decidido sobrepasar la barrera porque estaba seguro. Seguro de él, seguro de sus sentimientos, seguro de mi.
Después de más de diez años de amistad me decía eso... Sabe que no puedo, que este tema es muy delicado y más después de que ciertas personas me defraudasen.
Él lo sabe todo, TODO. Sabe que tengo miedo al amor.
Sin haberlo querido, llego al puente que hay sobre el mar... El cielo se torna naranja, atardece.
'Seguramente tú no sientas lo mismo que yo pero eran demasiados años queriéndote para no decírtelo, no aguantaba más. Lo siento'.
Un 'lo siento' no arreglaba nada después de esas palabras y él lo sabe.
Las gotas saladas que están saliendo de mis ojos se juntan con el mar salado que hay bajo mis pies.
Tengo tanto miedo que me aferro a la barandilla como sí ella me fuese a salvar.
Siento que alguien grita a lo lejos mi nombre. Podría reconocer su voz en medio de un concierto con miles de personas gritando a la vez.
Mi primer instinto es girarme y sonreír pero consigo retener esos dos impulsos.
Las lágrimas siguen cayendo haciéndome imposible eso de sonreír.
Su voz cada vez se escucha más cerca haciendo que me agarre aún más fuerte a la barandilla.
Cierro los ojos e inspiro el aire salado que el mar nos regala mientras siento que alguien roza mi mano haciendo que vuelva al mundo real.
-Si llego a saber que te iba a afectar tanto, no te digo nada.
+Es mi culpa, no he sabido reaccionar.
-...
+¿Sabes? A tomar por culo el mundo entero. Intentemoslo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario