Recuerdo que... Que íbamos en el coche los dos solos, con la música alta y dirección a la playa.
También recuerdo que estaba feliz. Los ojos me brillaban y la sonrisa se mantenía en mi cara, como si estuviese pintada.
Recuerdo que le miré y sonreí aún más, pensando en que no sólo yo estaba feliz, sino que él también. Decidí, y maldigo ese momento, cogerle de la mano y entrelazar mis dedos con los suyos.
Ese día era nuestro cuarto aniversario. ¿Por qué ese día? ¿Por qué él y no yo? Y no, no me vale que ahora venga alguien y me diga "porque él hubiera dicho lo mismo".
Ahora, cada vez que cierro los ojos, veo como me miró, como me sonrió, como se acercó a darme un beso. Pero también me acuerdo que antes de ese beso, me dijo un simple "One Four Three". Sí, nuestra manera de decirnos te quiero era así. Con esas palabras y en inglés.
Han pasado 8 meses y aún recuerdo el sabor de ese beso. A amor, a cariño, a felicidad, a sangre.
No nos dimos cuenta de que el coche que venía de frente estaba haciendo eses y que, finalmente, le condujo a él a la muerte y a mi a la soledad.
Cada día que pasa le echo aún más de menos. Su olor, el sonido de su voz y su risa, sus abrazos, sus caricias, sus besos...
Sé que él estará cuidándome y vigilando que no me pase nada pero ahora, justo ahora y en este momento, necesito uno de sus abrazos. Uno de esos que me obligaban a esconder la cabeza en su pecho. Uno de nuestros abrazos o un par de palabras de aliento que me mantengan con unos meses más de vida.
Le necesito tanto junto a mi que daría lo que fuese por verle una vez más.

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