Te necesito. Te necesito y sin embargo no estás.
Necesito que tus brazos me rodeen, que apoyes tu barbilla en mi hombro, que sonrías después de darme un beso detrás de la oreja y me susurres un "te quiero" mientras tus labios rozan mi oreja y hace que los pelos se me pongan de punta.
Hoy es uno de esos días en los que te extraño demasiado y no estás.
¿Por qué? Porque decidiste marcharte y dejarme sola.
Hoy quiero desaparecer porque mi cabeza no para de reproducir ese día en el que tuviste el valor de decir "te quiero pero esto no va a ninguna parte. Es mejor que nos demos un tiempo. Un tiempo largo." Y sé que ese tiempo largo significa un para siempre.
Pero aquí me tienes hoy, recordándote una vez más. Deseo irme de esta ciudad que tanto me recuerda a ti pero no puedo abandonar todo como hiciste tú.
Me prometí superarte sin problemas, pero supongo que siempre estarán presentes; pero eh, llevo dos años aguantando sin ti. ¿Por qué no toda una eternidad?
Decido salir a la calle por mí misma después de varios meses.
Me siento con fuerzas para salir y, por si el destino quiere, verte y saludarte.
Nunca pensé que realmente fuese a superarte pero después de dos años de depresión, ¿qué me quedaba?
No podía quedarme toda la vida en la cama acostada porque tú decidieras dejarme.
Me merezco ser feliz tanto como tú.
Salgo a la calle y el aire me da de golpe en la cara. Es frío, pero me hace sentir viva, que aún sigo en esta mierda de mundo.
Quiero ir a mi sitio, a nuestro sitio. ¿Te acuerdas?
No, no creo que lo hagas, pero yo sí.
Sigo caminando hacia ese puente en el que nos vimos por primera vez.
Tengo miedo de ir, derrumbarme y volver al principio de esta depresión. Pero sé que no será así. He cogido fuerzas estos dos años que he estado en casa y soy fuerte, lo sé.
Voy mirando cómo las parejas que pasean, son felices. Muchas parejas son jóvenes, otras no tanto y a pesar de todo, han seguido juntos.
No me he parado a mirarme en el espejo. He cogido lo primero que he pillado. Hasta la ropa me recuerda a ti, a alguna tarde juntos, alguna cena. A algo en lo que tú estabas presente.
Estoy al principio del puente. Parece que no hay nadie.
Me asomo a la barandilla y dejo que el aire helado me golpee en la cara y mueva a su antojo mi pelo.
Cierro los ojos y me aferro a la barandilla.
No quiero que nadie me saque de este lugar.
Me siento libre, me siento llena, me siento yo aunque sólo sean durante unos segundos.
Abro los ojos cristalizados. No me importa porque las lágrimas no caen por mis mejillas.
Miro a la izquerda y no hay nadie.
Miro a la derecha y ahí estás tú.
Mirándome, alucinando.
Ahora sí que no estaba preparada para esto. No ahora que acababa de sentirme viva.
Te vas acercando cada vez más. Los ojos se te llenan de lágrimas. ¿Qué haces, Erik? ¿Por qué estás aquí? Deberías estas en otro país. No aquí.
No puedo moverme. Mis manos se aferrran a la barandilla como ventosas.
Tengo miedo.
Miro al frente y respiro hondo. Estaba preparada o eso pensaba.
Miro de reojo y te veo a mi lado, apoyado en la barandilla como hacías cuando discutíamos y te encontraba aquí.
Suspiro.
Suspiras.
Me miras de reojo y te sale una sonrisa trsite.
Te miro de reojo y sólo quiero salir lejos de aquí.
-Valerie, hola.
+No.
-Valerie...
+¿Por qué?
-¿Por que qué?
+¿Por qué te fuiste? Nunca tuve la oportunidad de preguntártelo.
-Necesitaba espacio y lo nuestro no iba a ninguna parte.
+Te enamoraste de otra, ¿verdad?
-¿Qué?
+Sí o no. No es tan difícil.
-Valerie...
+No, dímelo. Aguantaré. Estoy frente a ti. Nada puede romperme más.
-...Sí, me enamoré de otra. Lo siento.
+Sé feliz, ¿vale? Es lo único que te pido.
Te acercas a mí, me acaricias la mejilla y yo cierro los ojos como cuando hacía cuando estábamos juntos.
-Siempre te he querido y siempre te querré. Te lo juro.
Mis ojos se encharcan de lágrimas agridulces por tus palabras. Lo que me acabas de decir, me mata como mil cuchillos.
+No me vengas con esas, Erik.
Abro los ojos después de decir eso y dejo que mis lágrimas corran por mis mejillas hasta que caen al suelo.
Duelen. Sus palabras duelen como si me quemasen viva.
Quiero salir corriendo. Quiero huir.
Huir de él. Huir de mí.
-Valerie, va en serio. Siempre voy a recordarte. Por eso vengo aquí. El día de nuestro aniversario y el día en el que rompí contigo, vine aquí.
+¿Por qué?
-Porque me recuerdan a ti, a tus pequeñas manías, a tus risas nerviosas, a tus sonrisas. Rompí contigo sin saber que aún estaba enamorado de ti y nadie podría nunca ocupar tu lugar.
+No, eso si que no te dejo decirlo. Fuiste tú quien me dijiste que lo nuestro no iba a ningún puerto.
-Fue un error mío.
+Lo siento pero debes aprender a vivir con ese error porque no puedo perdonarte. He estado dos años en casa, en nuestra casa, sin salir sólo y únicamente porque tú me abandonaste. Aprende a vivir sin mí como yo he aprendido a vivir sin ti.
Y dejándote con tu respuesta a punto de salir, tiro el anillo de compromiso, ese anillo que no quise tirar por si volvías, al suelo. No lo quiero.
Reharé mi vida sin tu presencia en la mía.
Soñadora compulsiva de un futuro incierto. Sonreír a pesar del dolor es lo mas importante. Algún día, everything is gonna be alright.
domingo, 28 de abril de 2013
Sin tu presencia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario