lunes, 8 de abril de 2013

Carrusel Veneciano III

Sí, había dicho que debía dejar de pensar en él así pero es imposible.Cuando llegamos a la pista de baile me doy cuenta de que es el momento de demostrar que sé bailar.
Empieza a sonar la música. La máscara sigue en su sitio. Sólo una persona sabe quién soy.
Me deslizo por el suelo, sin tropezarme y siempre manteniendo la mirada fija en sus ojos color mar.Me pierdo en ellos. Me pierdo tanto en ellos que termino por tropezarme y caer en sus brazos.
-¿Estás bien?
Y antes de contestar salgo corriendo a la otra punta de la casa, al otro jardín que hay.
Siempre estoy haciendo el ridículo. Siempre soy la patosa de todos lados.Sabía que algo así, pasaría.
Me quito las pinzas del pelo y dejo que caiga hacia delante. Necesito crear una cortina a mi alrededor para que nadie me vea llorar. Me quito los tacones y me tiro al suelo cuando me doy cuenta de que ni puedo por el can-can, así que me lo quito y lo tiro lejos y me siento en la hierba.Miro las estrellas. El cielo está demasiado claro y me pongo a pensar en lo estúpida que fui al aceptar la invitación, al aceptar sin saber quién era mi acompañante  al venir al saber quién era el qu me envió la nota. Estúpida al saber que haría el ridículo.
-No eres estúpida.
Me seco las lágrimas y contesto:
+Sí, sí lo soy.
-No.
+¿Cómo lo sabes? ¿Eh?
-Porque te quiero.

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