-Sabes que no puedo.
-Por favor..
-Esta bien.
Nos tumbamos en mi cama de nuevo. Él pega su pecho a mi espalda y sube y baja su dedo por mi brazo desnudo gracias a la camiseta de tirantes.
-No te vayas-susurro mientras me doy la vuelta y le miro a los ojos.
-No me voy a ir-dice sonriendo.
-No me refiero ahora. Me refiero mañana. Quédate aquí.
Su sonrisa desaparece y yo tengo que controlar tanto mi voz como las lágrimas que amenazan con salir a borbotones.
-Sabes que debo hacerlo. No tengo más remedio-dice en un susurro para que no se le quiebre la voz.
Me levanto de la cama y me voy al asiento de la ventana.
-Pero te necesito-digo lo suficientemente alto para que me oiga desde donde estoy pero lo suficientemente bajo para que la voz no se me quiebre.
-¿Y yo a ti no?- oigo como se levanta de la cama y viene donde yo estoy.
-Entonces quédate conmigo-le digo susurrando y mirándole a los ojos mientras unas cuantas lágrimas resbalan por mis mejillas.
Rápidamente encojo mis piernas hasta que tocan mi pecho y apoyo la cabeza en las rodillas mientras la escondo con mis brazos.
Siento cómo unos brazos fuertes me envuelven y en un pequeño susurro me pide que no llore.
-No me pidas que haga algo cuando sabes que no puedo.
-Sabes que quiero quedarme pero mi futuro está allí.
-¿Podré llamarte, al menos?-digo levantando la cabeza y secándome las lágrimas.
-¿En serio me haces esa pregunta tan estúpida? Pues claro, boba.-dice sonriendo.
-Siempre consigues hacerme sonreír. Por muy mal que esté.
-Siempre haces que tenga que preocuparme por ti. No debería dejarte sola.
-Me las apañaré. Te lo prometo.
Me acoplo entra sus piernas y jugamos con nuestros dedos sobre las piernas.
Las estrellas son testigo de nuestra última noche juntos.
-Te voy a echar de menos, Juliet.
-Te echaré de menos, James.

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