jueves, 17 de octubre de 2013

Vuelve.

Quédate. Quédate a mi lado, quédate entre mis brazos, quédate junto a mi. Deja que tu presencia reine en mi habitación, deja que el eco de tu risa perdure en mi ser. Deja aquí parte de tus cosas, necesito saber que aún eres mío.
No, no te vayas, no me dejes sola. Te necesito.
Siempre te he necesitado. ¿No te das cuenta? Acudo a ti incluso para respirar.
He luchado contra viento y marea para estar contigo y ahora... ¿Ahora te vas?
Te quiero, joder. ¿No lo ves?
Siento no ser perfecta, no ser una chica de 90-60-90, no tener los ojos verdes o azules y siento no ser como una modelo pero soy yo y si te has cansado de esto; entonces vale, vete.
No vale que ahora vengas y digas que siempre me vas a querer por cómo soy cuando estás en la puerta a punto de marcharte.
Vete.
No, no me abraces. ¡Déjame! ¡Vete!
Para de decirme que deje de llorar. ¡Te vas! ¿Cómo quieres que no llore? Hemos estado cuatro años juntos, luchando contra todos y ahora huyes como el cobarde que eres.
Sí, eso, quédate callado. El silencio es siempre la mejor respuesta.
Vete para que pueda irme a llorar agusto.
Vete para quedarme sola.
Vete para que pueda seguir queriéndote en silencio.
Vete.
Pero... Vuelve.

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